27/2/14

sáhara
la ráfaga me hizo toparme con el amargo grano, el té y mis sorbos fueron cortos. divagaba en la jaima, mientras las graciles telas azules eran océano de mis emociones.
estaba allí, por fin, sentada en medio del asedio de los siglos y la sangre. una niña danzaba, peonza del desierto, su movimiento era el lirismo de lo aciago.
un hombre en el extremo del campamento miraba la cúpula que se erguía sobre la arena, separada por el viento. allí, las caprichosas nubes le servían de transporte, viajes hacia jardines que se antojaban babilónicos...una lágrima surcaba sus áridos poros.

sáhara libre,ya.

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