11/3/14

nativamente.
tenía cuatro muros la 122, pero los hemos derribado. no tengo muy claro si fue al ritmo de los besos o al de los sueños. ninguno entiende de fronteras. el tu-yo tampoco. las sábanas hace tiempo que ardieron, pero el calor en nuestra alcoba sigue sin saber de estaciones. tenemos nuestra atmósfera, y en ella sus astros son cercanos. la luna y el sol bailan, no se suceden, van al compás en su vaivén. hicimos jirones las cortinas, para que entraran los rayos a acariciarnos. la ducha llovió con té nuestras pieles, la alimentó de todos los te posibles, e inventó nuevos para que nos los susurráramos o gritáramos. hemos tocado el suelo con los pies, el vientre, y las mejillas. hemos recorrido cada esquina, y las hemos hecho curvas para en ellas encajarnos. han sonado mil canciones, pero seguimos prefiriendo la armonía nativa.

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