8/3/14

sucia, con sangre y vino. la mañana entraba en los hogares, pero en las escaleras aun se respiraba noche. con nuestras emociones, a bocados agarrabamos los instantes. en la rodilla, una brecha delataba la falta de habilidad. no tuve arnés para escalar lo que a mis ojos era abismo,al fin llegamos. el amanecer, era nuestro. teníamos vasos vacios y los corazones llenos. y mientras en sus casas, las familias estaban ante amargos desayunos, yo tenía su saliva. nos dabamos la mano, gritabamos al nuevo día nuestros sueños de insomnio.

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