1/3/16

la cueva de J.I.A.P

sangra el papel cuando se chocan los trazos.
todxs ellxs avanzan sin remedio a través de las hojas. 
forman un ejército que a ratos es milicia y, cuando puede, guerrilla.
se tambalean con frecuencia, a punto de precipitarse entre márgenes o esquinas.
pasada la sacudida retoman su cometido, con motivo y sin razón aparente se ven armados frente a -otrxs-.

atacan.
con lágrimas que surcan las cicatrices de sus transitados cauces 
(el rostro que queda del rastro, dicen).
claman.
porque cesen las sacudidas 
que sean tan fuertes que terminen por sacarles de la hoja y quebrar los metales.
hay quienes recuerdan vívidamente los tiempos de cuevas -enraízadas-, donde frondosa vegetación escarba las oquedades
sobre las colinas.
caminos que las unían
se convirtieron en precipicios
las fronteras se erguían, por cada nuevo zarandéo.
no podían frenarlo, quien caminaba les tenía todavía
presxs en su carpeta.
 

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